25.2.09

¡Cariño, este niño es un invertido!

Palabra de: Pueblerino Cool |

"Nunca damos valor a algo hasta que lo perdemos". En esta frase hay mucho de verdad, aunque a veces sólo basta con mirar a tu alrededor para darte cuenta de lo que tienes. No, este post no va a tratar sobre cosas demasiado profundas como el hambre en el mundo ni temas así, no es el estilo del blog.

Hoy voy a hablar de los padres, en concreto de lo mucho que me alegro de no estar en la piel de mi amigo Ce. Él es todavía más de pueblo que yo, que ya es mucho. No quiero decir que sea un paleto, sólo que vive en un municipio de poquitos habitantes donde todos se conocen. Ce tiene un problema, o varios... El principal y desencadenante de todos los demás es que es Gay, o maricón como lo llamarían por la calle en su zona si saliera a la luz su orientación. No sé si se lo llamarán ya porque el chaval, aunque esté convencido de que no, tiene una pluma notable.

Pero su tormento no empieza ahí, sino en su educación. Cuando yo lo conocí todavía decía que era bisexual, que él no quería una vida de gay... Vamos, lo típico que sale de la boca de alguien que no se acepta a sí mismo.

Ce tuvo muchas novias de pequeño, pero se dedicaba a follarse a todos sus amigos, los que ahora lanzarían todo su repertorio de insultos contra él si se liberara públicamente, cuando jugaban al escondite con 12 años. Cuando no fue tan pequeño siguió teniendo novias, pero seguía quedando con amantes furtivos y heteros, por supuesto.

Y todavía con 21 años tenía esas ideas... Gracias a Dios, ya se fueron de su cabeza. Sólo le hacía falta un grupo de amigos maris con los que comparar su felicidad y darse cuenta de que estaba viviendo una farsa. En realidad, entiendo su represión. Quizá yo haría lo mismo si estuviera en su situación porque no tuvo que ser muy agradable que su madre lo encerrara en casa con llave después de enterarse de que era gay.

El otro día Ce me contó la última de Mamá Inquisición. La señora llegó llorando a casa porque Manolito había contado un chiste en el supermercado y ella era la única que no había podido reírse, aunque realmente el chiste le había hecho gracia. De verdad, como se puede ser tan cerrado y estar tan traumatizado como esa mujer. ¡Necesita un psicólogo urgente! Por Dios, ¡si hasta los maricas nos reímos de los chistes de maricas!
Parecerá una tontería, pero no creo que Ce, que lo vive en sus propias carnes, lo vea así.
Se empieza con estas cosas y se termina siendo parte de un jurado popular que hace de un asesino homófobo una víctima inocente.

Lo que decía al principio, con anécdotas como las de mi amigo Ce me doy cuenta de lo contento que he de estar por tener los padres que tengo, ¡aunque a veces sean unos verdaderos plastas!

El sábado fui a Torrevieja con Madurito Cool a ver el musical de mecano Hoy no me puedo levantar y tengo que decir que es lo más mágico que he visto dentro de un Teatro. Claro, que tampoco tengo demasiado con lo que comparar...

Odio profundamente esa localidad costera. Lo siento por si algún lector es de por allí, pero es que cada día está más muerta y con más gentuza rondando sus calles. Empezaré por el principio.


Madurito Cool y yo fuimos a recoger a un amigo que tenemos allí y que nos llevó a un restaurante donde hacen carne a la parrilla. Llegamos sobre las 20.00 horas porque el musical empezaba a las 22.30. Pedimos unas gambas a la plancha, una botella de tinto y una parrillada para los tres que cuando salió nos quedamos muertos porque de ahí podían comer seis. Total, que nos pusimos como cerdos antes de ir al musical. ¡Y yo toda la semana matándome en el gimnasio y con unas agujetas que todavía me duran!

Cuando terminamos de cenar, quedaban 15 minutos para que empezara el espectáculo, pero, claro, todos conocemos como es Torrevieja y si alguien no lo sabe que no se preocupe, yo se lo explico. En ese municipio nunca hay aparcamiento en casi ninguna calle. Si a eso le sumas que el Teatro Municipal está en el centro, todavía hay menos. Pero si, además, le añades que son tan listos que para hacer el desfile de carnaval cortan la entrada al parking público pues te puedes encontrar dando vueltas como un gilipoyas para dar con un sitio donde dejar el coche. Total, que después de 10 minutos buscando aparcamiento, lo colocamos en una esquina, como hace todo el mundo allí.

Conseguimos entrar al musical a tiempo y nos abstrajimos del mundo durante unas cuatro horas. Reímos, lloramos a moco tendido, nos besamos... Mira, una locura. La de al lado estaba ya hasta el coño de las dos maricas que le había tocado aguantar en la función. Nos miraba de reojo cuando nos dábamos la mano y de vez en cuando ponía una cara que no sabría como describir.

Después de mecanizarnos nos fuimos al pub de ambiente más conocido del pueblo junto al amigo que se había venido a cenar con nosotros. Y ¡SORPRESA! ¿Quién estaba allí? ¡Pues todas las bailarinas mariquitas del musical! Se volvían locas con la música. Y yo pensaba: "joder, no están cansados de bailar después de 4 horas". Y le eché el ojo a uno con el pelo a lo afro.

La noche iba genial hasta ese momento, pero claro, no podía ser todo redondo. En el pub había un solo hetero, tampoco es que hubiera mucha gente... Y el tío iba borracho como una cuba y quizá iba de algo más. Tenía gana de camorra y no paraba de molestar al personal. Se le acercó a Madurito Cool y le echó una chaqueta resudada por encima. Madurito se la dio y le dijo que no le molestara, pero el tío seguía dando por culo. Al final mi chico, que se altera cuando le tocan las narices, le pego un grito y el otro le respondió con un empujón. Y ahí empezó el lío. Varios se metieron a separar.

Cuando parecía que la cosa se había tranquilizado oímos al dueño del pub que lo está echando y el otro decía que no se iba. Durante la discusión, el borracho le metió un guantazo a puño cerrado al dueño y el último cogió una barra de hierro y salió corriendo detrás del alborotador, pero resbaló se calló al suelo. El borracho le dio una patada en la cabeza y le iba a dar una segunda, pero Madurito se puso por medio. Entonces el tío cogió un vaso y lo partió. Ahí fue cuando me entró miedo de verdad porque es un pub pequeño, sin porteros de seguridad, y te pueden matar en un momento y mientras llega la policía tú ya estás enterrado. Madurito Cool cogió entonces un taburete y lo amenazó con tirárselo. Y yo por acto reflejo cogí otro que estuve a punto de lanzarle a la cabeza (no sé por qué, pero me salió así en ese momento). El tío se relajó un poco y se fue del bar. Sinceramente, lo pasé fatal, me sentí indefenso y en esos momentos sólo pensaba en mi Madurito, que seguía entero (si le llega a pasar algo, me da un yuyu).

Los camareros invitaron a las copas que se habían caído al suelo y seguimos allí. Cuando pasó un rato y nos tomamos un par de chorros, ya casi no nos acordábamos de la pelea. Pero aún no acababan las emociones porque resulta que el bailarín del pelo afro estaba caliente como una perra y se acercó a nuestro amigo. Al final terminaron los dos en el cuarto oscuro haciendo guarrerías. Y es que mi amigo a partir de ahora ya no se tira a cualquiera, sólo a actores, bailarines y personajes de la farándula. Es un cazatalentos :D

Mi primera relación sexual, por así decirlo, fue con un camarero hetero de 30 años al que llamaremos Jota. Hoy lo he vuelto a ver, pero no adelantemos acontecimientos…
Su bar era de recién apertura y comenzamos a ir mis amigos y yo casi todos los días, con lo que hicimos cierta relación de amistad.

Él, desde que se enteró que yo era gay, siempre bromeaba con el tema y me decía cosas del tipo "estás enfermo". Nos reíamos bastante los dos con ese tipo de cosas. Jota tenía novia y ésta muchas veces le ayudaba con las tareas del bar. También hice buena relación con ella. Un día, entre bromas, le dije algo a él que le marcó.

-Tienes cara de bisexual.
-No me digas eso, Pueblerino, que me da algo.
-Sí, me da a mí que tú eres muy bisexual, cuando te des cuenta me llamas.


Y así quedó la gracia. Yo, por supuesto no le di ninguna importancia al tema.
El bar siguió unos cuantos meses y al final cerró por falta de clientela y que el alquiler era demasiado caro. Para nosotros, el cierre del bar fue algo dramático, era nuestro sitio de reunión y nos encantaba ir todos los días allí a hablar y reírnos con la excusa de tomarnos algo.

El tiempo pasó y me encontré alguna vez con Jota por la calle. La conversación era normal, o que yo era muy simple y no notaba nada, una de dos. Un día, me dice un amigo que lo había visto y que le había dejado una tarjeta de su trabajo para mí con el número de teléfono de él. No le di más importancia, supuse que habría cambiado de móvil y ya está. Lo llamé al cabo de unos días para preguntarle cómo le iba y ese tipo de cosas. La conversación me siguió pareciendo de lo más normal.

Al cabo de un año, creo que yo estaba a punto de cumplir 18 o ya los tenía, no estoy seguro, recibí un mensaje de Jota en el móvil:

"Tengo un problema, tengo que hablar contigo urgentemente", decía.

En un primer momento pensé que necesitaba dinero, pero en seguida esa idea se me fue de la cabeza, ya que él sabía que yo era estudiante y que mucho no le iba a poder dejar. No sé por qué, pero me dio el presentimiento de que el problema que tenía iba a ser algo relacionado con el tema sexual y así fue. Lo llamé y quedamos. Me comentó que desde que le dije aquella frase (lo de bisexual) no había podido dejar de pensar en mí y que era raro porque el único tío que le atraía era yo (supongo que eso simplemente era un camelo). Me explicó muy nervioso que quería probar el sexo oral con un hombre y que quería que fuera conmigo, que al menos era su amigo. Le contesté que se iba a confundir más, pero insistió. A mí, sinceramente, me ponía bastante, por lo que no le costó demasiado convencerme. Al final le dije que sí, pero que sólo una vez para que se aclarara un poco sobre su orientación.

Llegó el día y quedamos. Jota había llevado a su novia en casa de sus padres y nosotros nos fuimos a la suya. Ya lo tenía todo preparado. Me recibió con una porno de la televisión local (muy sutil todo, al más puro estilo de pueblo profundo). Tras un rato de conversación, nos quitamos la ropa por turnos y nos pusimos manos a la obra. Por supuesto, no hubo besos, Jota era muy hetero para eso, pero no tenía ningún reparo en comerme la polla cual perra en celo, qué irónico.

Después de esa primera experiencia, me estuvo llamando unos seis meses para volver a quedar porque quería tener una relación completa conmigo. Yo, a pesar de la atracción que me suponía, me mantuve firme y le dije una vez tras otra que no.

Nos hemos vuelto a ver unas cuantas veces por la calle y me contó que tenía a la novia embarazada y que se iban a casar. Me alegré por él y ahí quedó la cosa. Sinceramente, a mí no me marcó de una manera especial la experiencia que tuve con Jota, pero sí me acercó un poco más a él.

Siempre he pensado que si lo volvía a ver (el pueblucho es pequeño, pero no tanto como para encontrarte con la gente todos los días si no frecuenta los pubs de la zona), me daría igual. Pero hoy no ha sido así. Hoy lo he visto mientras me dirigía en coche a la universidad y me ha sorprendido mi reacción. Lo he visto feliz (las otras veces que me lo había encontrado no lo parecía), su cara lo decía. Yo he pasado de largo sin pitarle ni nada y él no me ha visto. El hecho es que me ha inspirado un sentimiento de alegría al verlo feliz. "Se nota que ha tenido un hijo", he pensado.

19.2.09

La amistad. Por trigésima vez en un blog

Palabra de: Pueblerino Cool |

He leído en varios blogs temas relacionados con la amistad y sus desengaños. Es un tema muy recurrente, pero que nunca se agota pues hay una gran diversidad de opiniones. Como veo que pocas veces la gente se pone de acuerdo, voy a daros mi visión al respecto.

Los amigos son esos seres que te acompañan en diversos momentos de tu vida. Ser amigo o no de una persona depende de factores tan casuales como sentarte el primer día en la parte izquierda del aula en lugar de en la derecha. Así de azarosa y caprichosa es esa relación tan especial que llamamos amistad.

Hay gente que le da muchísima importancia, otra que considera que es mejor no ensalzarla demasiado y yo soy de los que opinan que hay que disfrutarla al máximo mientras dure, pero sin poner la mano en el fuego por nadie. Ciertamente, creo que sí pueden existir los amigos para toda la vida, pero todos terminarán haciendo algo que te defraude en un momento dado. Tú también se lo harás a ellos.

He tenido muchos amigos, todos ellos muy distintos entre sí. Mi adolescencia ha estado llena de amigos, al menos nosotros nos considerábamos como tal. Fui un quinceañero muy popular, me juntaba con medio pueblo y, por cosas de la edad y de la integridad e inocencia que se tiene en esa etapa, pensaba que esas personas me durarían para toda la vida. Tristemente, no fue así, aunque sigo recordando a casi todos con cierto cariño por la etapa que vivimos juntos. Ellos, según demuestran, también me recuerdan de la misma manera a mí. Sin embargo, cuando te cruzas por la calle a esas personas que formaron parte de tu vida incondicionalmente durante un periodo bastante importante, no tienes nada de qué hablar, nada en común. La conversación se limita a "hola, tío, ¿cómo te va?" y a los "¿te acuerdas de...?". Ahí acaba todo con una persona con la que antes pasabas horas y horas hablando de cualquier cosa y descubriendo esos placeres de la vida adulta que tanto te llamaban la atención.

Todavía me quedan amigos de ese tiempo, aunque, si me pongo a pensarlo, la mayoría lo han sido desde que iba a párvulos. Quizá ésos sean los amigos a los que la mayoría denominamos "de verdad" o "para toda la vida". De los demás no hay ni rastro. Ahora vas con otra gente. Ok, si esos amigos "de verdad" están ahí para siempre, pase lo que pase deberían seguir ahí, ¿no? En mi opinión, tampoco hay que estar tan seguro. Tarde o temprano tendrás que salir del pueblucho para desarrollarte profesionalmente y la relación se irá enfriando inevitablemente por la distancia. Al principio las llamadas serán constantes, después se irán espaciando más en el tiempo para luego limitarse a una llamada por navidad y por cumpleaños. Tras unos años quedará sólo en la llamada de navidad y, posiblemente, después sólo enviarás una postal electrónica. Por eso digo que la amistad es pasajera, un tránsito condicionado por los intereses de un momento dado.

Es triste aceptarlo, pero todos sabemos que los desengaños están ahí. Y yo me he llevado muchos, no sé vosotros. Como suelo decir: "Los amigos de verdad se pueden contar con los dedos de una mano, pero esos amigos a veces te mutilan algún dedo".

16.2.09

¡Mamá, no quiero ir al gimnasio!

Palabra de: Pueblerino Cool |

Odio los gimnasios, pero no sé cómo lo hago que siempre acabo apuntado a uno... El problema es que voy cuatro días y termino tan asqueado que nunca más vuelven a ver mi cara de esfuerzo por allí.

Muchos diríais que no lo necesito, que estoy bien. Vale, en parte es cierto, la foto lo demuestra, jajaja (¡a que me queda genial el traje de graduación que me he comprado en el Zara!). En general soy delgadito y mi metabolismo es bastante bueno porque, a pesar de no haber hecho deporte en mi vida, nunca he engordado más de lo que estoy en la imagen.

Será que estoy obsesionado, pero tengo unos pequeños michelines en la zona de la barriga y los costados, como yo los llamo, y eso me acompleja bastante. Antes prácticamente no los tenía, pero nenes, creedme, ¡los años no perdonan! Algunos de vosotros, más viejos que yo, lo habréis comprobado en carnes propias.

Llevo un mes y pico apuntado a mi nuevo gim, que menos mal que sólo me cuesta 70 euros al año por ser estudiante y tener 21 años. Sólo he ido unos pocos días, demasiado pocos para los que debería, pero es lo que os digo, el ejercicio es superior a mí. Acabo lleno de agujetas esparrancado en el sofá cuando vuelvo a casa y no os quiero ni contar los días siguientes: ¡me duelen hasta las pestañas!

Además, antes aguantaba una clase de spinning, y mis piernas lucían duritas y con unos gemelos considerables. Pero ahora que voy en coche a todos los lados, las piernas se ven igual, pero las muy zorras no aguantan ni una pedalada. Tendríais que haberme visto bajar las escaleras agarrándome a las paredes para no caerme después de la sesión. Para colmo, la monitora me preguntó si había hecho spinning alguna vez y le dije que sí. ¡No pude hacer peor cosa! Cada dos minutos la muy cerda se acercaba a mi bicicleta para subirme la resistencia. Y yo, claro, como soy así de orgulloso, me quedaba bien calladito hasta que se daba la vuelta y podía bajar un poco la presión...

La cosa es que esta vez sí me he hecho el propósito de ir porque quiero quitarme mis queridas lorcitas y lucir tipazo este verano en la playa. Además, se lo he prometido a Madurito Cool, que dice que cuando acabe la carrera se me abrirán muchas puertas profesionales (relacionadas con la televisión, principalmente, flípate :D) si estoy cachitas...

Mañana empiezo, ¡lo juro!

NANCYS RUBIAS - TELEVISIÓN

14.2.09

San Valentín solitario

Palabra de: Pueblerino Cool |

Llevo con Madurito Cool un par de años. Tiene 39 otoños. Es un tío genial: sensible, sincero, divertido, cariñoso, guapo... Vamos, el sueño de cualquier marica. Pero tiene un defecto... Siempre busca el momento más señalado para ponerse enfermo. 

Esta vez le ha tocado a San Valentín. Lleva ya una semana sufriendo los síntomas de un resfriado de caballo y hoy ha caído totalmente enfermo. ¡Y eso que mi madre no ha parado de atiborrarlo a medicamentos para que el nene de sus ojos (yo) no pasara solo el día de los enamorados!

Pero nada, que no hay manera... Yo creo que algún ex suyo le echó una maldición para que todos los días en los que planeara algo con otro cayera malo. Y es que siempre lo han dicho: ¡Cuanto más lo planeas, peor sale!

Hoy ha venido a comer a mi casa, como todos los días, y tenía un calenturón impresionante. Yo creo que tendría unos 39 o 40 grados de fiebre. Y quizá me quedo corto porque estaba ardiendo tanto que casi me quemo al darle un beso. Así que, mi gozo en un pozo. Toda la semana preparándome para que hoy saliera todo bien y al final todo se va traste. Al menos le he podido dar su regalo: una foto de los dos en un marco. Vale, no es gran cosa, pero no está la cartera para gastar billetes últimamente. Parece que le ha gustado. Al menos he acertado con algo.

Todos los años ponen el mercado medieval aquí y, claro, al ser uno de los más grandes de España se prepara la de Dios por las calles del pueblo. Y para colmo, este año coincide con San Valentín y hay carteles por todos los lados con actos para los enamorados. ¿Y con quién voy a pasar yo el día? Pues prácticamente solo porque cuando Madurito Cool enferma no le gusta tener a nadie al lado. Llamadle raro, pero él es así. Y quizá sea mejor, porque con lo tonto y borde que se pone cuando tiene fiebre es preferible dejarle que se le pase.

¿Qué voy a hacer este día de los enamorados? No sé, supongo que utilizar el dinero que tenía para gastarme con Madurito Cool e ir al mercadillo con Ele, mi amiga solterona del momento. Quizá también use parte de esos ahorros para pillarme un buen pedo con ella esta noche y consolarnos mutuamente.

Qué planazo, ¿verdad?

Ser la mari de tu grupo de amigos no sólo te convierte en una más cuando estás solo con las chicas. Eres mucho más que eso...


Para tus amigas tener un amigo gay es "lo más, nena". Y es que "con él se puede hablar de todo porque es como una tía pero más experimentado". Por supuesto cuando dicen eso se están refiriendo con palabras finas a que eres más puta que las gallinas y todo lo que ellas quieran saber tú ya lo habrás probado porque eres capaz de hacer todas las guarradas que a tus amigas del alma se le pasan por la mente.

En realidad, es cierto... ¡Pero es que, hija, para superar las fantasías sexuales que me cuentas tampoco hay que ser un gurú del sexo! Les llama mucho la atención el sexo anal, eso que ninguna supuestamente ha probado y que, si lo ha hecho, jamás lo reconocerá delante de las demás. Obviamente, tú sí lo sabes, lo sabes todo. Conoces hasta lo que sintió cuando notó entrar el último centímetro. Por supuesto, te cuentan su experiencia porque tú sabrás qué contestarles y podrás resolverles todas sus dudas. Eres como su Lorena Berdún particular. Tiene gracia...

El sexo al aire libre, en sitios públicos con mirones cerca y esas cosas, también les atrae mucho. Hasta ahí, todo bien. Lo complicado viene cuando empiezan a pedirte consejos sobre el sexo vaginal. Tú en realidad piensas: "Nena, yo que sé, ¿acaso crees que tengo coño?" Pero no lo dices, no puedes dejar que tu reputación de sexólogo del grupo caiga por los suelos sólo por no saber qué contestarles. Tienes la típica salida y les dices que "lo mejor es que te lo hagan brutito, pero tierno". Eso les hace mucha gracia y, como en el fondo todas son igual de guarrillas que tú, se ponen a imaginar como las dominan y las utilizan como objeto sexual.

En fin, que les encanta a las pobres contartelo todo porque tú no te vas a escandalizar ni las vas a llamar putas como posiblemente haría la amiga de turno si se enterara de que la otra fantasea con probar lo más profundo y blanco que le pueda ofrecer su amante.

Pero la cosa no queda ahí. Un amigo gay es multiusos para sus mariliendres. De sexólogo pasa a ser su estilista particular. Por supuesto, sin cobrar un duro. Todas te comentan lo que se van a poner para ir a tal o cual fiesta o evento. Pero siempre tienes a tu amiga la insegura que no sabe combinar nada y que, a pesar de tener un cuerpo que muchas envidian, va ocultándolo como puede porque, según ella, es horroroso. Ahí te toca hacer de psicoestilista. Primero la tienes que convencer del tipazo que tiene y de que se puede poner lo que le apetezca. Ahí viene el dilema. "Nene, me ha salido un acto superimportante y hay que ir elegante, pero yo no sé que comprarme...". Al final con el alcohol de la noche recorriéndote las venas terminas prometiéndole que la acompañarás con su madre a mirar trapitos para su evento la semana siguiente. Obviamente, al día siguiente suplicas a Dios que no se acuerde de eso, pero la nena no recuerda nada de lo que hizo el sábado excepto eso, que se le quedó grabado a fuego. Cuando el lunes recibes la llamada, es la hora de la siesta y acabas pasando del móvil y lo pones en silencio para que no te vuelva a molestar. "Mañana le diré que estaba en la universidad liado con un trabajo y que me dejé el teléfono en casa", piensas.

"No es por ser mala persona, pero es que tengo mi vida", pienso. Ser consejero te gusta porque, en parte, todas te adoran y eres el centro de su atención en ese tipo de cosas y siempre cuentan contigo para todo, pero, ¡por Dios, que te dejen vivir tranquilo!

Lo peor: cuando te llaman insistentemente mientras estás echando un polvo con tu Madurito Cool...

5.2.09

¡Pueblucho, divino tesoro!

Palabra de: Pueblerino Cool |

Vivir en un pueblo/miniciudad tiene su gracia. O no...

Un pueblo con pretensiones de ciudad, así es donde vivo yo. Realmente tiene muchas cosas: pubs, tiendas, plazas, cafeterías, estación de tren, playa (lejos, pero la tiene) incluso un centro comercial. Todo esto lo tiene, pero en poca proporción. Lo predominante aquí son las iglesias. De ésas tiene para dar y regalar. Por supuesto, cada una de ellas tiene a sus respectivas fieles beatas que acuden todos los domingos ataviadas con sus mejores pieles para comulgar cual santas y saludar al padre de turno. Pero, claro, deben de estar en crisis, pues al mendigo que hay en la puerta cada vez le dan menos dinero porque, obviamente, “es para droga”, dicen.


Ése es uno de los principales atractivos turísticos de aquí. De vez en cuando te encuentras a algún guiri con cara de decepción paseando por las calles de este pueblo hasta el coño de ver iglesias. Sin embargo, cuando llegan al río su expresión cambia. Ya han encontrado algo que no han visto en su vida. Un río sin agua y lleno de mierda y moho. Un río que recorre el municipio de punta a punta. “Oh, photo”, parecen decir. Y la típica inglesa gorda y rubia se pone a posar con el río a sus espaldas y su marido con sonrisa de bobalicón le echa la preciada fotografía.

Sí, es un gustazo que internacionalmente miren sus álbumes de fotos y nos recuerden por ese maravilloso río que tenemos. Pero, bueno, no todo iba a ser tan malo, ¡que tenemos un centro comercial, oiga! Desde hace dos años, más o menos, hay un centro con unas cuantas tiendas. Es un centro al que le va lo retro, ya que si entras a sus tiendas verás la ropa de temporadas anteriores a precio de nuevo. No, no es un outlet...

Una de las cosas buenas, si lo miras desde el punto de vista de los ancianos que viven en esa zona, es que todos, absolutamente todos, los pubs de aquí cierran a las 3.30 horas. ¿Dónde nos vamos después? Pues o seguimos en algún parque con cuidado de que no venga la policía o nos vamos a casita. Nuestros padres están encantados de que lleguemos tan temprano. Pero, claro, siempre tenemos Murcia y Alicante al lado para saber lo que es salir de fiesta y no volver hasta que amanece...

Y así es vivir en mi pueblo.

¿Cosas buenas? De eso ya hablaremos otro día ;)

4.2.09

La mari del pueblo

Palabra de: Pueblerino Cool |

Era un niño feliz. Hasta los 10 u 11 años lo fue. A partir de ahí su vida se complicó. “¡Marica!”, lo llamaban los niños de su colegio. Él no entendía muy bien por qué. Quizá era porque no le gustaba el fútbol o porque jugaba a juegos de niñas como la comba. Sí, era por eso. Así que, como era rechazado por los machos del colegio, se refugió en sus amigas, que eran mucho más refinadas que ellos. Jugaba a cambiar cartas de olor y se dedicaba a soñar que era un príncipe y que tenía un caballo blanco. Más tarde se daría cuenta de que no sería él quien cabalgara... Pero, en aquel momento, no pensaba en nada de eso. Iba creciendo y, a pesar de los insultos que a veces recibía, se mostraba alegre.

Por aquel entonces, comenzó a masturbarse. No recuerda muy bien en quién pensaba para llegar al final, pero al pasar los años cada vez lo tiene más claro.

Fue creciendo y llegó a la etapa de los 14 años. Éste fue su resurgir. Sus amigas comenzaron a desarrollarse y los insultos de los machos de antaño cesaron y se transformaron en envidia por no poder ser ellos los que estuvieran cerca de aquellas bellezas. Se daba cuenta de que era diferente, de que los bultos que tanto le gustaban a los demás a él le gustaban a la altura de la cintura. ¡Se moría por pillar uno bien grande! Pero era mejor no decir nada, estaba convencido. Comenzó a llevarse bien con los que antes le insultaban y a hacerse popular en su clase y en su pueblo en general. Era amigo de todos. Aunque en realidad, el amigo de todos no era él, sino alguien que se le parecía, alguien que tenía un secreto muy bien guardado.

Ya era hora de que le empezaran a gustar las mujeres, pensaba. “¿Qué tal con las novias? ¡A ver si traes ya alguna!”, le decían los mayores. “No tengo novias, tengo amigas”, contestaba él. Cada vez sentía más presión, pero no estaba dispuesto a contar nada. Se inventó que le gustaba tal o cual chica. Incluso se lió con un par de ellas. Pero eso no le llenaba. Estaba claro que le gustaba la lactancia, pero no de la forma tradicional.

Durante esos años comenzó a fumar, a beber y a salir de fiesta. Se le iban los ojos hacia cualquier chaval que más o menos estuviera decente. Pero siempre con disimulo. Hasta que un día se cansó de esconderse y se liberó. Se echó a un madurito como novio estable, se convirtió en una persona romántica y cariñosa (con mucha clase además), pero sexualmente se volvió la más perra de todas la perras que habitan en la Tierra. Las posturas más insospechadas, los lugares más extraños, los vicios más perversos... No hay quien lo pare ahora.

Por supuesto, se volvió cool. Se transformó en una marica de pueblo universitaria y moderna. ¡Por fin encontraba una tribu urbana que lo aceptaba y lo quería!

Y hasta hoy...

Aquí podréis seguir su vida paso a paso, pues también se volvió exhibicionista en ese aspecto. Quien ríe el último, ríe mejor.

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¡Ya sabes, mari, controla un poco esa boca!
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