10.10.09

Momentos bajos

Palabra de: Pueblerino Cool |

Cuando vives un momento en el que no te apetece hacer nada más que disfrutar del tiempo libre sin hacer nada, sólo haces eso. Últimamente ese estado de ánimo parasitario se ha instalado en mí. La verdad es que no sé por qué. Supongo que se debe a los cambios que se han producido en mi vida. Mejor dicho, a los no cambios. Vale, he empezado el segundo ciclo de otra licenciatura con gente nueva, pero, salvo eso, nada ha cambiado. Todo sigue igual: la misma casa, la misma ropa, el mismo peinado, las mismas fiestas, las mismas resacas... Nada se ha movido de su sitio, excepto la mayoría de gente que me rodeaba. No sé si será eso lo que me deprime o será que me ha pillado esta época reflexivo-bajonera y ya está.

Hay gente que aprovecha esos bajones para llenar su blog de posts, lo que me parece muy bien, pero a mí no me gusta. Ése puede ser el motivo por el que tengo el mío medio abandonado estas últimas semanas. No me entusiasma la idea de que este sitio que he utilizado desde el principio para divertirme y reírme, se convierta en algo más profundo emocionalmente hablando.

La única intención con la que abrí el blog fue ésa, divertirme y divertiros en la medida de lo posible. Siempre me prometí que cuando eso dejara de ser así, pondría fin a esta aventura.

Con todo este discursito que os estoy soltando, no quiero decir que no me hayan pasado cosas divertidas y dignas de contar en los últimos días, sino que no tengo ganas ni inspiración para escribirlas.

En verano, cuando conocí a Alex, le expliqué que no publicaba todos los días y que, a veces, me espaciaba bastante entre entrada y entrada porque me obsesionaba la idea de que mis posts fueran, al menos, entretenidos y que pudieran despertar una sonrisa en el que los leyera. Vale, sé que hay otros que publican todos los días y consiguen ese objetivo, pero quizá yo no tenga tanto talento o quizá sea demasiado vago para calentarme la cabeza a la hora de contar las historias.

Los posts que he escrito en estos meses de vida del blog se han presentado ante mí de una forma espontánea. No he tenido que currármelos demasiado porque venían solos a mi cabeza. Siempre que escribía uno pensaba: "¿Cuánto durará esto?". Y sabía que la respuesta no la tenía yo, sino ellos.
Al parecer, esa incógnita ya tiene solución: "Hasta hoy".

No me gustan las despedidas ni los rollos dramáticos y sentimentales. No sé si esto será un "adiós", un "hasta luego" o un "hasta mañana". Lo único que tengo claro es que dejo de publicar hasta que vuelva a estar seguro de que tengo algo que contar y de que tengo ganas de hacerlo.

Por supuesto, no puedo cerrar esta etapa sin darle las gracias a los que alguna vez hayan pasado por aquí y hayan dedicado un poco de su tiempo a leer algunas de las perlas que os he soltado en estos meses.

Mil gracias también a los comentaristas y un abrazo muy fuerte y cariñoso a todos los amigos que me llevo y que me han hecho pasar grandes momentos blogueros. Me muero de ganas por enumerar a estos últimos, pero, nenas, no me atrevo porque siempre te dejas a alguien. ¡Qué le voy a hacer, hijas, soy así de rancio! Vosotros ya sabéis quiénes sois.

Espero que esto no suponga el cierre del blog. Me lo tomaré como si me hubiera ido de ERASMUS.

¡Gracias por todo, guapos!

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¡Ya sabes, mari, controla un poco esa boca!
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