Seguramente, a más de uno os habrá pasado algo parecido. Todos conocemos a alguna camarera estúpida que se cree la más fashion y estupenda por estar detrás de la barra de una discoteca de moda. Eso no está mal, que se crean lo que quieran, pero, bonita, no te pienses que eres la dueña del local y que eso te da derecho a faltarme al respeto.

El otro día fui con Madurito y unos amigos a la discoteca Oz (antigua Pachá Torrevieja). Veníamos de hacer la ruta del mariconeo torrevejense, es decir, Boys y 54 Sueños. Por tanto, íbamos ya un poco chispados para poder soportar ese ambiente de mariquitas viciadas y de guiris mayoras vestidas de cuero en pleno verano. El caso es que Ninfomanito trabaja en la primera discoteca mencionada y siempre nos cuela o nos mete con consumición mínima. Ese día no fue la excepción.
Una vez dentro, me encontré una pistola de agua (había fiesta de espuma) y me dispuse a llenarla en el aseo de la barra donde trabaja mi amigo.

Cuál fue mi sorpresa cuando me veo a un grupo de mariquitas drogadísimas perdidas que no estaban dispuestas a perder el colocón y que hacían cola para entrar al aseo a desarrollar su vena más artística, es decir, a pintarse unas rayitas. ¿Y quién era su anfitriona de honor? La camarera reina y comebolsas de la que os hablaba al principio.
Yo pasé de todo y entré a llenar mi pistolita tranquilamente. Y cuál fue mi sorpresa, cuando vuelvo a abrir la puerta del aseo y la camarera está indignadísima como una perra rabiosa y me empieza a dar golpecitos en el brazo:

-Amigo, las pistolitas no se llenan aquí. ¡Éste es un aseo privado!
-¿Y tú quién eres?
-Yo trabajo aquí desde hace mucho tiempo. Así que tira... (se volvió riéndose hacia sus amigos farloperos y luego de nuevo hacia mí con cara de chulita)
-¿Ah sí? ¡Pues ZAS, en toda la boca!
Le eché un pistoletazo de agua en toda la cara. ¡A la mierda el maquillaje! ¡Será maleducada esta petarda!

Seguí de fiesta pensando que seguridad vendría a buscarme de un momento a otro por haber ofendido a su trabajadora y, mientras hablaba con un chico amigo de Ninfomanito, vuelve aparecer la muy pedorra:
-Oye, disculpa por lo de antes. Si eres amigo de éste, también eres amigo mío.
-No te equivoques. Soy amigo de éste y de Ninfomanito, pero no tuyo. La gente borde y con poca educación no me gusta.
-Es que no sabía quién eras y como nos habían dicho que ese aseo era sólo para los camareros...
-Ah, claro, como el aseo es exclusivo para los trabajadores pues tú metes a quince mariquitas a drogarse contigo. Pues tu jefe acaba de venir quejándose a la barra por eso...
-Perdona, si hubiera sabido que eras amigo de Ninfomanito, no te hubiera dicho nada.
-Las cosas no funcionan así. Tú debes tratar bien a todo el mundo, sean o no amigos de los camareros de aquí. En eso se basa estar cara al público. Es una norma básica de educación, pero tranquila, eso es algo que se lleva por dentro y no todo el mundo puede tenerlo.
-Bueno, disculpa si te he molestado. Hasta luego.
-Disculpas aceptadas.
¿Por qué son tan petardas algunas camareras? No sé, cada día se cuida menos la imagen cara al público por lo que veo. Y si no, que se lo cuenten a algunas dependientas de ropa de Inditex, que la educación y la simpatía no la conocen. Pero ese es otro tema...

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¡Ya sabes, mari, controla un poco esa boca!
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