Después de tanto tiempo sin actualizar, con pensamientos de cerrar el chiringuito, viene la Jimbita y me dice que ha vuelto a la Blogaysfera. Eso me ha hecho reflexionar... ¿Estamos atados aquí para siempre? Pues no lo sé. El hecho es que cada vez que pensaba mi entrada de despedida, había algo que me obligaba a no escribirla.


Creo que lo que me hace publicar con tan poca regularidad últimamente es la vida de casado que llevo. Sí, hijas, ya no soy el mismo. No salgo casi, me acuesto pronto y, además, me ha dado por dedicarme a la artesanía de fieltro. Exactamente, es como lo estáis imaginando: mientras Madurito ve los partidos de fútbol, yo estoy a su lado cosiendo como cualquier ancianita que se precie. Y eso no es nada, esperad a que mi suegra me enseñe a hacer ganchillo... ¡Va a ser el no va más! Tengo otro blog donde publico mis creaciones, pero no lo voy a poner por cuestiones evidentes de confidencialidad. Si alguien quiere la dirección, me la puede pedir por mail.

Obviamente, la vida tranquila hace que las historias no surjan con la facilidad que lo hacían antes. No quiero decir que me aburra, pero no me ocurren cosas sorprendentes que contar tan habitualmente. Por supuesto, si veis algo interesante para vuestra curiosidad en ir a una pizzería a cenar con Madurito, alquilar una peli en el videoclub, echar un polvo e irse a dormir, me lo decís y os torturo todos los días con vanalidades de ese tipo (jaja).

Si soy sincero, para mí este cambio ha sido como salir de la rutina que rodeaba mi vida anteriormente: fiesta, fiesta, fiesta...

De este verano, no puedo contar grandes cosas porque lo he pasado entero con Madurito y no hemos hecho nada especial aparte de jugar mucho a las palas, coger la bici e ir a una nueva playa nudista que hemos conocido. Bueno, he hecho eso y también he estudiado como una perra para sacarme las asignaturas de C. Audiovisual que tenía pendientes. Tras aprobar, he cambiado de universidad para empezar Publicidad y Relaciones Públicas. Sí, yo también lo creo, tengo una especie de síndrome de Diógenes con las carreras universitarias... ¡Hago colección! Realmente, creo que, con el poco trabajo que hay ahora mismo, lo mejor que se puede hacer, si te lo puedes permitir, es seguir estudiando.

Madurito está un poco celoso de que haya ido a una nueva universidad. Dice que en la Pública hay muchos gays y que en los aseos puede pasar cualquier cosa. Sin embargo, a mí me parece que en la Católica había muchos más. Los religiosos para otras cosas no nos quieren, pero cuando se trata de pagar buenas sumas de dinero al año, el tema cambia...

Por lo demás, sigo siendo cool, sigo siendo pueblerino, sigo siendo mariquita, sigo siendo una perrita en celo, sigo siendo guapo y me siguen dando morbo los 19 cm de polla de la surferita gallega... ¡Me encanta mi nueva vida! ¿Cómo se os queda el cuerpo?

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¡Ya sabes, mari, controla un poco esa boca!
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